La crítica como herramienta didáctica en el proceso enseñanza-aprendizaje del teatro. Creando espectadores.
El proceso de enseñanza aprendizaje es de doble vía;
se da, pero se recibe. Es por esta razón
que, al momento de enmarcar el teatro en un proceso como este, se hace
necesario tomar en cuenta los aspectos que se deben dar para su desarrollo.
En este ensayo
se pretende abordar el aspecto de la crítica, estudiándola como una herramienta
didáctica en el proceso de enseñanza aprendizaje en donde se involucra el
teatro. Se analizarán las
características que deben poseer los espectadores y los puntos claves para la
elaboración de una crítica.
A través de
los tiempos la crítica ha sido mal entendida, pues muchos le dan este nombre a
la recopilación de opiniones subjetivas que no generan ningún conocimiento
nuevo. Sin embargo, desde hace algunos
años escritores como Ancha
Se critica
para analizar las condiciones sociales que predominan en un texto de cualquier
tipo, las convenciones, imposiciones y todo sin dejar de cuidar lo específico
de cada obra. Es por esta razón que la
crítica debe contener la verbalización de las enseñanzas que exaltan los
aspectos sustanciales de una obra, debe concretar en palabras las posibilidades
interpretativas y valorativas, debe convertir las vivencias en enseñanzas
Si se va a
utilizar la crítica en el proceso de enseñanza aprendizaje, es necesario
enseñar a los estudiantes los componentes de esta. Una crítica debe cumplir con varias
funciones:
-Informar: Se debe ubicar al lector en el contexto de
lo criticado y suministrar datos sobre lo que se trata en la obra.
-Describir: Se debe explicar con detalles todos los
conceptos y signos que aparecen en la obra de manera específica y profesional,
describiendo la parte externa y la interna, mostrando los componentes con
transparencia y objetividad, es decir, se debe hablar de los aspectos generales
y también de los particulares.
-Cualificar: Expresar los resultados del análisis
mental que se ha realizado. Establecer
esas cualidades positivas y negativas, no solo las tangibles, sino también
aquellas implícitas en los modos, vestimentas, lenguaje, escenografía,
otros. En este punto no solo se señala,
sino que se valora y se interpreta. Todo
esto conlleva a realizar una comparación entre las obras, cayendo en la
intertextualidad, que permite estudiar los aspectos comunes que se pueden
encontrar entre obras distintas.
Se debe
tomar en cuenta la semiótica y cómo esta hace que los signos emitan el mensaje
central de la obra. Aunque afianzar la
semiótica no significa dejar de lado el plano semántico, pues hay que darle
significado a lo que se está cualificando.
-Argumentar: Razonar la presencia y la intensidad, el
valor, los pormenores de los aspectos semióticos, estéticos, artísticos y no
artísticos en los componentes de la obra.
Haciendo esto se difunden las ideas recientes del arte. La argumentación no tiene que ver con
emociones, sino con la justificación de las negaciones y afirmaciones expuestas
en el análisis
De la
misma forma que la crítica tiene funciones, un espectador debe tener todos sus
sentidos abiertos. Se debe observar una
obra para ver lo que se ha puesto en escena, sin necesidad de inferir o intuir,
pero también se debe activar el ojo visor y estar a la expectativa de los
signos que se presentan en el desarrollo de la obra para ser capaz de
interpretarlos.
Es
necesario desarrollar la capacidad de percibir las sensaciones, los sonidos,
los símbolos, el vestuario, las voces, las miradas, los gestos, los cambios de
escenas y poder conectarlos con la semiótica, pues todo emite un meta mensaje
que debe ser captado.
Se espera
de un buen espectador que no solo disfrute el montaje, sino que haya
desarrollado las competencias para aplicar las inferencias que lo llevarán a la
crítica objetiva de la obra, sin necesidad de caer en la subjetividad y sin que
intervengan sus emociones en la exposición de su valoración crítica.
En los
países latinoamericanos existe pobreza crítica y es considerado normal no tener
la capacidad de criticar. Se confunde el
elogio desmedido y el insulto personal con la crítica y se cae dentro de la
subjetividad y la mera exposición de opiniones sin fundamentos. Es por esta razón que al utilizar esta
herramienta se debe hacer consciencia de lo que se quiere lograr y qué aspecto
se está fomentando en el estudiante.
Es
necesario que en Latinoamérica sea implementada la crítica como una herramienta
didáctica, que se enseñe desde los salones de clase a no ser un simple
espectador que disfruta de una puesta en escena, sino que se fomente el
desarrollo del juicio crítico, que se desglosen los pormenores de una obra, que
se pueda desarrollar la interpretación de los signos y, por ende, se
establezcan paralelos convencionales que lleven a analizar las concepciones
ideológicas que transmite la obra. Que se desarrolle la habilidad de
reflexionar sobre lo observado y analizado y se lleve al estudiantado a
construir su propio juicio.
No hay
mejor lugar que el salón de clases para cultivar un aspecto como este y lograr
de esta manera que las nuevas informaciones; más recientes e innovadoras que
surgen a raíz de las opiniones argumentadas, se propaguen y permeen las salas
de teatro, los salones de clase, la sociedad y a cada individuo.
Aguero, M. (2010). Oposiciones simbólicas en los
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Serulle, H. (1984). Filosofía
de la acción teatral. Santo Domingo: Impresiones El Arca.


Excelente crítica a la crítica
ResponderEliminarGracias!
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