La crítica como herramienta didáctica en el proceso enseñanza-aprendizaje del teatro. Creando espectadores.

 





     El proceso de enseñanza aprendizaje es de doble vía; se da, pero se recibe.  Es por esta razón que, al momento de enmarcar el teatro en un proceso como este, se hace necesario tomar en cuenta los aspectos que se deben dar para su desarrollo.

     En este ensayo se pretende abordar el aspecto de la crítica, estudiándola como una herramienta didáctica en el proceso de enseñanza aprendizaje en donde se involucra el teatro.  Se analizarán las características que deben poseer los espectadores y los puntos claves para la elaboración de una crítica.

     A través de los tiempos la crítica ha sido mal entendida, pues muchos le dan este nombre a la recopilación de opiniones subjetivas que no generan ningún conocimiento nuevo.  Sin embargo, desde hace algunos años escritores como Ancha (2016), sostienen que, criticar es un metatexto que aporta informaciones sobre el texto.  Es por lo anteriormente descrito que es necesario plantearse como meta la utilización de esta herramienta para formar espectadores profundos que desarrollen su juicio crítico y puedan transmitir las nuevas ideas (Aguero, 2010).

     Se critica para analizar las condiciones sociales que predominan en un texto de cualquier tipo, las convenciones, imposiciones y todo sin dejar de cuidar lo específico de cada obra.  Es por esta razón que la crítica debe contener la verbalización de las enseñanzas que exaltan los aspectos sustanciales de una obra, debe concretar en palabras las posibilidades interpretativas y valorativas, debe convertir las vivencias en enseñanzas (Muguercia & Santana, 1998).

     Si se va a utilizar la crítica en el proceso de enseñanza aprendizaje, es necesario enseñar a los estudiantes los componentes de esta.  Una crítica debe cumplir con varias funciones:

-Informar: Se debe ubicar al lector en el contexto de lo criticado y suministrar datos sobre lo que se trata en la obra.

-Describir: Se debe explicar con detalles todos los conceptos y signos que aparecen en la obra de manera específica y profesional, describiendo la parte externa y la interna, mostrando los componentes con transparencia y objetividad, es decir, se debe hablar de los aspectos generales y también de los particulares.

-Cualificar: Expresar los resultados del análisis mental que se ha realizado.  Establecer esas cualidades positivas y negativas, no solo las tangibles, sino también aquellas implícitas en los modos, vestimentas, lenguaje, escenografía, otros.  En este punto no solo se señala, sino que se valora y se interpreta.  Todo esto conlleva a realizar una comparación entre las obras, cayendo en la intertextualidad, que permite estudiar los aspectos comunes que se pueden encontrar entre obras distintas.




     Se debe tomar en cuenta la semiótica y cómo esta hace que los signos emitan el mensaje central de la obra.  Aunque afianzar la semiótica no significa dejar de lado el plano semántico, pues hay que darle significado a lo que se está cualificando.

-Argumentar: Razonar la presencia y la intensidad, el valor, los pormenores de los aspectos semióticos, estéticos, artísticos y no artísticos en los componentes de la obra.  Haciendo esto se difunden las ideas recientes del arte.  La argumentación no tiene que ver con emociones, sino con la justificación de las negaciones y afirmaciones expuestas en el análisis (Serulle, 1984).

      De la misma forma que la crítica tiene funciones, un espectador debe tener todos sus sentidos abiertos.  Se debe observar una obra para ver lo que se ha puesto en escena, sin necesidad de inferir o intuir, pero también se debe activar el ojo visor y estar a la expectativa de los signos que se presentan en el desarrollo de la obra para ser capaz de interpretarlos.

      Es necesario desarrollar la capacidad de percibir las sensaciones, los sonidos, los símbolos, el vestuario, las voces, las miradas, los gestos, los cambios de escenas y poder conectarlos con la semiótica, pues todo emite un meta mensaje que debe ser captado.

     Se espera de un buen espectador que no solo disfrute el montaje, sino que haya desarrollado las competencias para aplicar las inferencias que lo llevarán a la crítica objetiva de la obra, sin necesidad de caer en la subjetividad y sin que intervengan sus emociones en la exposición de su valoración crítica.

     En los países latinoamericanos existe pobreza crítica y es considerado normal no tener la capacidad de criticar.  Se confunde el elogio desmedido y el insulto personal con la crítica y se cae dentro de la subjetividad y la mera exposición de opiniones sin fundamentos.  Es por esta razón que al utilizar esta herramienta se debe hacer consciencia de lo que se quiere lograr y qué aspecto se está fomentando en el estudiante.

     Es necesario que en Latinoamérica sea implementada la crítica como una herramienta didáctica, que se enseñe desde los salones de clase a no ser un simple espectador que disfruta de una puesta en escena, sino que se fomente el desarrollo del juicio crítico, que se desglosen los pormenores de una obra, que se pueda desarrollar la interpretación de los signos y, por ende, se establezcan paralelos convencionales que lleven a analizar las concepciones ideológicas que transmite la obra. Que se desarrolle la habilidad de reflexionar sobre lo observado y analizado y se lleve al estudiantado a construir su propio juicio.

     No hay mejor lugar que el salón de clases para cultivar un aspecto como este y lograr de esta manera que las nuevas informaciones; más recientes e innovadoras que surgen a raíz de las opiniones argumentadas, se propaguen y permeen las salas de teatro, los salones de clase, la sociedad y a cada individuo.


Aguero, M. (2010). Oposiciones simbólicas en los personajes de la casa de Bernarda Alba. revista Especializada en Humanidades y Ciencias Sociales 52(165), 75-90.

Ancha, J. (2016). La crítica del arte (2da edición). México: Editorial Trillas.

Muguercia, M., & Santana, J. (1998). Semiología y Teatro. Habana: Editorial Pueblo y Educación.

Serulle, H. (1984). Filosofía de la acción teatral. Santo Domingo: Impresiones El Arca.

 

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