Entendiendo a nuestros alumnos. ¿Podemos desligar la parte emocional de la cognitiva?
Mi problema es impartir los contenidos...
Es la forma de pensar de muchos docentes que han olvidado que la parte cognitiva está íntimamente relacionada a la parte emocional (Mestre et al 2002). Sin importar el área en la que estemos enseñando, es necesario que creemos la empatía con nuestros alumnos para que los procesos puedan llevarse a cabo con la eficacia que se requiere.
Pensar que mi problema como docente solo es desarrollar los contenidos o propiciar el medio para la transmisión del aprendizaje, está muy lejos del papel que debemos desempeñar. Una vez en el aula somos padres, madres, amigos, psicólogos y en ocasiones, el paño de lágrima de nuestros discentes. Así es como funcionan los procesos cognitivos.
Existe desconocimiento del entorno social en el que se desenvuelven nuestros alumnos; los sentimientos encontrados que puedan tener por las diversas situaciones en las que se encuentran involucrados y este desconocimiento nos lleva a prejuzgar. Tildamos a los discentes de haraganes, antisociales, groseros y otros despectivos más, por el simple hecho de que no hemos conectado y no nos hemos permitido ser empáticos para que se forme el espacio en el cual vamos a impartir nuestra clase.
La empatía es el ingrediente principal para obtener el desarrollo de una clase eficaz. A veces es necesario cerrar el libro, "perder" cinco o diez minutos hablando de trivialidades para producir una conexión importante entre el docente y el alumnado. Si es cierto que los docentes no son niñeras de sus estudiantes, también es cierto que hacemos el papel del personaje que necesitan en sus diferentes momentos. Es por esta razón que, se hace necesario que dejemos de asumir al estudiantado como un grupo de clientes y comencemos a ver la necesidad emocional en cada uno de ellos y en el grupo (Bandura, 1987).
El docente que no es capaz de sensibilizarse ante la parte emocional de sus estudiantes, no es capaz de crear la conexión adecuada para el desarrollo del proceso enseñanza aprendizaje. Las emociones juegan un papel muy importante en el proceso cognitivo y es necesario prestar atención a ese frágil hilo que existe entre estos tópicos. Un estudiante muy bueno puede caer académicamente porque tiene un fallo emocional. Un estudiante malo académicamente puede rendir de forma inesperada porque alguien lo motivó y activó esa chispa emocional que necesitaba.
En nuestras aulas (virtuales o no), tenemos a todo tipo de personas que en ese momento están fungiendo como nuestros estudiantes. Hijos huérfanos de padres vivos, madres solteras con problemas que resolver, padres que sus esposas los han abandonado, hermanos que perdieron a sus hermanos, novios que han roto y un sinnúmero de situaciones que se dan simultáneamente con el proceso de enseñanza.
Nuestro problema como docentes, no es solo enseñar nuestros contenidos, no es desarrollar la clase, no es colocar una calificación. Nuestro problema como docentes es primero, ser humanos, luego empáticos y entonces seguir aprendiendo cómo vamos a enseñar sin dejar de lado que no estamos construyendo un edificio, sino formando entes.
No somos mejores docentes por ser rudos e inalcanzables; los mejores docentes son aquellos que han dejado un estigma en sus alumnos, más por su forma de ser que por lo que enseñaban.
Sea capaz, esté preparado académicamente o profesionalmente hablando, pero nunca, deje de ser UN SER HUMANO.
-Mester, M.; Samper, P. y Frías, M. (2002). Procesos Cognitivos y Emocionales Predictores de la Conducta Prosocial y agresiva. La Empatía como Factor Modulador. Psicothema 14(2) P. 227-232
-Bandura, A. (1987). Pensamiento y Acción. Ediciones Roca. Barcelona

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