Desde el zapato de un estudiante...
Cuando decidimos hacernos docentes pueden ser muchas las razones que nos guían a tomar esa decisión. Tal vez, es mi herencia familiar, quizás aunque esté divorciado del legado familiar, es mi sueño como ente individual, es probable que algún maestro me haya influenciado, entre otros motivos que pudiera colocar en este papel.
Ser docente es una profesión que nos da cierto poder: el poder de enseñar, de moldear el alma y la mente, de formar a otros y el poder de modelar con el ejemplo.
Pero ser docente es también una gran responsabilidad, pues marcamos a nuestros estudiantes de forma positiva o negativa y muchas veces, sin querer, determinamos cuál será el futuro de cada persona que pasa por nuestras manos.
Viendo la docencia desde los zapatos de un estudiante, se puede escuchar el eco de aquellos que quieren ser como sus maestros, ya sea porque fue el hombro para llorar, porque explotó sus conocimientos sin limitar su aprendizaje, porque creyó en él cuando nadie más lo hacía o simplemente porque fue el proveedor del medio en el cual pudo desarrollar su aprendizaje.
Pero también, aparecen los estudiantes que tendrán en su memoria el docente que se desquitó la rabia sobre él, aquel que sus frustraciones no le permitieron conectar con el alumnado y se tomó todo personal sin considerar que él era el modelo a seguir.
Como estudiante puedo decir que, muchas veces nos sentimos vejados por aquellos que quieren evaluarnos a su nivel sin siquiera ayudarnos a llegar a esa estatura, en distintas ocasiones hemos llorado de impotencia, a causa de esos docentes que han malentendido el propósito de su profesión y en vez de acompañar en el proceso modelando los aprendizajes, pisotean la autoestima de los que han puesto su empeño en formarse para ser mejores profesionales y servir al sistema educativo.
Seamos docentes por las razones correctas, sin olvidarnos de los zapatos que vestíamos cuando eramos estudiantes.

Un sabio consejo que todos los maestros deberíamos poner en practica.
ResponderEliminarEs que todavía no hemos aprendido que, enseñar es tocar el alma con cuidado.
EliminarExcelente escrito, agradezco a esos docentes que me motivaron a seguir con la carrera, cómo la escritora de este artículo.
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